Mostrando entradas con la etiqueta Lagunas de Ruidera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lagunas de Ruidera. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de marzo de 2011

Un baño en Ruidera

Recuerdo de Las Lagunas en el verano de 2006:

Aunque el agua era poca, el azul intenso y el calor de julio llamaban a un baño. Hubo que pegar algunos saltos temerarios hasta bajar a la orilla de esta playa accidental. La laguna estaba cristalina, el agua apenas se movía y no había ni un solo ruido; si mirabas hacia el cielo, encajonado entre las rocas, bien podías decir que habías llegado al fin del mundo. Menudo baño que esperaba.


El fallo fue pisar, aunque por muy poco, la orilla antes de pegar un salto al agua. El pie se me hundió 30 centímetros en la arcilla empapada, el salto lo fue solo a medias y cuando me quise poner de pie

jueves, 3 de marzo de 2011

Ruidera antes y después

Las Lagunas de Ruidera son la frontera límite de lo que compete a este viaje mitológico Guadiana arriba: su supuesto nacimiento. Los recuerdos que conservo de este paraíso me dicen que merecerá la pena la visita en este año de lluvias. Se trata de otro oasis manchego de aguas cristalinas (aunque esté en un lugar más verosímil: entre elevaciones del terreno) donde el agua también se cuela por todos los rincones, se filtra y llena cada una de las pozas enormes que conforma el Parque Natural.

Conservo fotografías de mi último paso por allí durante el verano de 2006. En comparación con las de finales de este enero de 2010, queda claro que han sufrido mucho las grandes sequías de los ’90 y 2000.



Aunque no lo creas, ambas fotos pertenecen al mismo lugar. De niño recuerdo tirarme desde estas rocas al agua y

miércoles, 23 de febrero de 2011

A Ruidera y vuelta a empezar

Caminando desde Los Ojos del Guadiana hasta las Tablas de Daimiel, han caído algunos de aquellos mitos de gigantes y dragones; otros se han hecho aún más grandes. He empezado a entender qué era eso del suelo en llamas, de fincas enteras tragadas por la tierra, de ríos que iban en contra dirección… He podido vislumbrar el tamaño imponente de aquel Guadiana y el modo en que éste jugueteaba con el terreno. Pero siguen faltando datos.

¿Qué es lo que ha pasado con el agua? ¿Por qué llega en superficie y no aparece también por Los Ojos? ¿Qué lo impide? ¿Podrá volver a brotar? ¿Qué hay de cierto de aquel río subterráneo que corría kilómetros bajo el campo de San Juan?