Por fin llegamos al Molino de Zuacorta, hoy, un bonito hotel situado junto a la carretera de Daimiel a Villarrubia. De niño, recuerdo pasar por aquí con el coche entre una neblina de olor insoportable: turba ardiendo durante años. Ése es mi recuerdo; el de mi abuelo era el de tirarse desde el puente al agua con sus amigos.
Casi todo en esta foto fue un día agua. En primera línea, a la izquierda, se observa el encauzamiento artificial, de un tamaño verdaderamente ridículo (¿para qué más, verdad?) que cruza la carretera por un par de tubos de unos 3 m de altura. A la derecha, tras la carretera y antes del molino, se aprecia el único arco que queda del antiguo puente. Desde ése era del que mi abuelo me contaba que se tiraba al agua. Quién pudiera…
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viernes, 21 de enero de 2011
jueves, 13 de enero de 2011
De Los Ojos a Zuacorta: presas y molinos
(Para orientarte, puedes consultar el mapa de la ruta que seguí).
Dejamos la zona de Los Ojos y ponemos rumbo hacia el oeste, dirección Las Tablas de Daimiel. Al salir del meandro de Los Ojos, el terreno se aplana, la vista se expande y se descubre el antiguo cauce, enorme, mucho más grande de lo que cabía esperar. Tan ancho, que se pierden las referencias y cuesta trabajo saber si uno va en línea recta o si zigzaguea de un lado a otro de los “presuntos” márgenes del río. Cuesta imaginarse todo esto lleno de agua.
Este tramo parece ser uno de los más “vírgenes” de todo el recorrido. No se aprecian obras de excavación del cauce y la explotación agrícola no parece muy agresiva. Sí llaman la atención una serie de muros, hoy ya en ruinas, construidos transversalmente al curso del río. Podrían tratarse de puentes, presillas, molinos…
Dejamos la zona de Los Ojos y ponemos rumbo hacia el oeste, dirección Las Tablas de Daimiel. Al salir del meandro de Los Ojos, el terreno se aplana, la vista se expande y se descubre el antiguo cauce, enorme, mucho más grande de lo que cabía esperar. Tan ancho, que se pierden las referencias y cuesta trabajo saber si uno va en línea recta o si zigzaguea de un lado a otro de los “presuntos” márgenes del río. Cuesta imaginarse todo esto lleno de agua.
Este tramo parece ser uno de los más “vírgenes” de todo el recorrido. No se aprecian obras de excavación del cauce y la explotación agrícola no parece muy agresiva. Sí llaman la atención una serie de muros, hoy ya en ruinas, construidos transversalmente al curso del río. Podrían tratarse de puentes, presillas, molinos…
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